LUGARES DEL RELATO

LUGARES DE LA NOVELA

El escenario principal de la novela es la ciudad de Barcelona. Pero en cada página, en cada esquina, en cada amanecer surgen lugares maravillosos que descubriréis a lo largo del relato. Os incluyo algunos de ellos para vuestro deleite.

Manila Hotel

Sin duda el lugar de donde parten los hechos es el MANILA HOTEL de los años 70. Este es un dibujo idealizado del edificio obra de Anii Dream para la saga de JB. En el texto se reproducen en letra cursiva algunos párrafos de la novela. Espero que os guste,

Fuente de Canaletas. Foto: Milagros Caturla. Colección Toma Sponheim

Uno de mis sueños de niño era ser director de hotel, algunas lecturas, un par de películas y la atracción por esos lugares donde nada es lo que parece y los viajeros pretenden convertirlos por unos días en su hogar, me parecía fascinante. Tanto, que no paré hasta conseguirlo. Lo que no sabía entonces es que un hotel es algo más que un lugar de paso, es el lugar donde habita la parte aventurera de cada uno de nosotros, un lugar para los ensueños, los divertimentos, el reposo del viajero… y para algunas pesadillas.

Entrada principal del MANILA HOTEL, al fondo la recepción a la derecha la puerta giratoria. Foto: Archivo del autor



Las Ramblas de los Estudios en la época. Al lado de las Galerías Astoria estaba la entrada a las Galerías Manila. 
Foto de Pérez de Rozas


Primera publicidad del Manila Hotel. Archivo del autor

El primer crimen de la novela sucede en uno de los salones del hotel.

He muerto. No ha sido una muerte dulce, tampoco dolorosa. Una extraña sudoración ha perlado mi frente. Siento un impacto, un bloqueo en alguna parte de mi organismo y un estertor, seco, silbante… definitivo. He muerto.

El Paseo de Gracia o Passeig de Gràcia en los años 70. Foto de Narcís Darder

  • Esperemos que nos dure – le dije a Ripoll mientras subíamos por Passeig de Gracià.
  • Ese les será más difícil, te aseguro que es un hueso duro de roer.
Escola Mila i Fontanals Foto: El Periódico de Catalunya

Salí de la biblioteca, crucé por la fachada del Milà i Fontanals, mi antigua escuela y tomé la calle de los Ángeles camino de la del Pintor Fortuny. Frente a la estatua del pintor en la esquina con la calle Xuclà se encontraba la entrada principal del Manila, protegida por la puerta giratoria de color dorado que ejercía de cancerbero. Entré. 

Monumento al pintor Fortuny, Barcelona y en la calle del mimo nombre. Foto Nanae
Virgen de Montealgre. Foto: Internet, desconozco autor. Le agradezco su participación.


La misa se celebraría muy cerca del hotel, en la iglesia de Santa María de Montalegre, casi en la esquina de las calles Valldonzella y Montalegre y que gestionaba el Opus Dei hacía apenas cuatro años. Cerca de la iglesia, en la misma calle Valldonzella, sobrevivía un prostíbulo del que Camperol había sido asiduo cliente. Lo que es la vida y la muerte, ahora reposaría muy cerca del lugar de sus devaneos.

Iglesia de Montealegre. Foto: https://laspiedrasdebarcelona.blogspot.com/2016/01/santa-maria-de-montalegre.html

Bajo las notas de La Lacrimosa del Réquiem de Mozart, interpretadas al órgano por una joven delgada y austera, el recinto cobró todo su esplendor escénico. Observé en torno a mí. Aquellos rostros, aquellas miradas perdidas en la magnitud de la iglesia, aquellos golpes de pecho insinceros, aquellas lágrimas fingidas, no conmovían a nadie; aunque persuadían, sobre todo a ellos mismos.

La Biblia del diablo. El Codex Gigas, actualmente en la biblioteca de Estocolmo
  • ¿Sabes qué es el  Codex Gigas? – le pregunté.

Ella me miró con asombro. Ruth poseía una gran cultura, sobre todo en antigüedades, no en vano había sido durante unos años la mujer de un anticuario. Entraba dentro de la eventualidad que hubiese oído hablar del libro. Cruzó sus largas y hermosas piernas.

Detalle de una de las páginas del Codex Gigas donde aparece el diablo, supuesto autor del códice.

  • Nada menos que de la llamada Biblia del Diablo. Un librote medieval de cerca un metro de alto y de medio metro de ancho. Es el más grande del mundo y también el más pesado, 75 kilogramos. Atribuido al mismísimo Lucifer.

El monasterio Benedictino de Podlažice levanta sus dos esbeltas torres gemelas en una planicie cercana a la ciudad de Chrudim, en el reino de Bohemia. El emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico II, ha elevado por medio de la Bulla Aurea de Sicilia a Bohemia al rango de reino y nombrado a Otakar I su primer rey.

Coktelería Boadas

Una mañana los dioses escucharon mis silentes ruegos y la tentadora Lilith me llamó para proponerme una cita. Acepté encantado y quedamos a medianoche en un bar cercano a Las Ramblas. Boadas era una coctelería de la calle Tallers, a pocos metros de Las Ramblas y a tiro de piedra del Manila. Era un local pequeño y entrañable, de forma triangular, en el que José Luis y su esposa, María Dolores, hija del fundador Boadas,  ejercían de anfitriones. Nos sentamos en los dos taburetes de la barra principal que formaban el vértice del triángulo. Nos atendió la mestressa en persona…

La mestressa del Boadas, María Dolores.

A María Dolores Boadas se le iluminó el rostro. ¡Por fin le traía una persona de gustos exquisitos a la que poder maravillar con una de sus creaciones!

Buzón de la Casa del Arcediano en Barcelona – Barrio Gótico – Foto Nanae.

Era un buzón tan peculiar como bello, labrado sobre piedra, de la época en que el archivo era el Colegio de Abogados a finales del siglo XIX. A la tortuga, que representa la lentitud de la justicia, la acompañan cinco golondrinas figurando con su vuelo la independencia de la propia justicia y  siete hojas de hiedra que simbolizan los enredos burocráticos. Mis indagaciones eran tan lentas como la tortuga y farragosas como la hiedra, pero tenía que evitar que mis cinco golondrinos quedaran inmunes de su pecado…

Bocaccio, la emblemática cafetería de Barcelona. Foto publicitaria. ¿Pomés?

Estuve de acuerdo, Bocaccio era una discoteca situada en la calle Muntaner que era el centro de la vida nocturna barcelonesa. En un sábado de mediados de junio era obligado pasar por allí, sobre todo para los representantes de la gauche divine. Hasta la verbena de San Juan no comenzaba la diáspora de los fines de semana a las veleidades nocturnas de la Costa Brava – sobre todo Platja d’Aro – y a las de Sitges, a setenta kilómetros de la capital, que llenaban sus discotecas de capitalinos ansiosos de aventuras que contar. En esos litorales sí se podía pescar una turista  quemada por el sol.

Teresa Gimpera, musa y socia de Bocaccio. Foto publicitaria: Leopoldo Pomés

El grupo fue creciendo con la llegada del escritor Juan Marsé, el fotógrafo Pomés y la de la actriz Teresa Gimpera, también socia, y que acudía de caterva en caterva para ejercer su labor de musa de Bocaccio. Al cabo de una hora el grupo había crecido y se había disgregado media docena de veces, Jaime estaba en animada conversación con un joven de pantalones ajustados e ínfulas de actor en ciernes.

Avenida de la Luz. Emblemáticas galerías comerciales de Barcelona. Foto Internet. Desconozco autor.

Llegué al cruce de Balmes con Bergara donde estaba la entrada a la Avenida de la Luz, no lo pensé dos veces y bajé a la galería comercial, olía a viejo y a cacahuetes tostados; sobre el número 25, en el mostrador de Pam-pers, el aroma cambiaba a esencia de barquillo y de vino dulce Montroy de Pedro Masana.

Cine Avenida de la luz en las galerías del mismo nombre

Yo me dirigí hacia los servicios cerca del cine Avenida, hice la intención de entrar, aunque desvié mi dirección cuando calculé que estaba fuera del campo de visión del gorila y me quedé pegado a la pared. Le vi entrar en los servicios, tenía  la mano derecha escondida en la chaqueta a la altura de la axila, sus pasos eran rápidos, seguros, asesinos. Pude huir, pero no lo hice, hubiese continuado su implacable persecución. Le vi salir, las sienes le temblaban, las manos le sudaban, era su manera de incitar su deseo asesino. Le esperé aplastado a la pared y en cuanto alcanzó mi altura estiré mi pierna derecha para trastabillarle,  cayó de bruces contra el suelo, desenfundé el arma y salté sobre él, había girado el cuerpo y estaba boca arriba, no estaba tan corpulento como aparentaba, más bien seboso. Le pegué la pistola a los testículos.

Iglesia de los Mártires Justo y Pastor de Barcelona. Foto Internet. Desconozco autor. Le agradezco aportación

Él tuvo que quedarse en Barcelona atendiendo sus negocios y se refugiaba muchas tardes en la Basílica de los Santos Justo y Pastor, en la plaza del mismo nombre, que se escondía entre una maraña de calles estrechas al lado de la plaza de San Jaime. La iglesia se levantó muy cerca del anfiteatro romano que vio morir a los mártires cristianos  y cuenta la leyenda que en esta basílica era donde se veneraba a la Virgen de Montserrat, antes de que fuese escondida en la Santa Cueva para evitar que cayera en manos musulmanas.

Patios interiores de la catedral de Barcelona. Foto Nanae



El jugador del Barcelona Alfonseda. Foto internet. Agradeceré si alguien puede señalarme el autor.

El domingo día cuatro vi la final de Copa por televisión. Fue un gran partido entre el Valencia y el Barcelona, el resultado después de muchas alternativas y una larga prórroga, fue favorable al Barça con un gol de Ramón Alfonseda, amigo de la infancia con el que había compartido juegos durante los veranos en Granollers, una población cercana a Barcelona. Vi el encuentro rodeado de clientes del hotel en el salón del primer piso, ellos mostraban sus preferencias según afinidades y yo procuraba mantener una actitud diplomática. Lo importante, además del éxito de mi amigo, fue la facturación del bar.

Clever Backster, especialista en interrogatorios de la CIA

Backster contó cómo había desarrollado su famosa teoría de la Percepción Primaria en la que  afirmaba que las plantas “sienten dolor” y tienen percepción extrasensorial. Pensé que a Nogal le hubiese interesado esta conferencia. Los experimentos de Backster con la plantas conectándolas al polígrafo demostraban que tenían una conciencia telepática y que podía “sentir” distintas emociones, como el dolor o la ansiedad. Después de explicar varios ejemplos, contó su experimento preferido realizado en 1966.

Vía Layetana de Barcelona. Foto de Francesc Català i Roca

Por eso agudicé el oído cuando en la vacía Vía Layetana y camino de la plaza de la Catedral, escuché unos pasos que hacían eco a los míos y que se detenían cada vez que yo paraba mi marcha. Imaginé que la Bestia, representada por Herman, andaba tras mis pisadas, luego recordé que tenía garras y que las largas uñas sonarían de forma distinta, además, andar en taparrabos de madrugada cerca de la comisaria de Layetana, sede de la Brigada Social, era un peligro por muy Pateta que seas.

Lugares que aparecen en la novela
El Palacio Arzobispal a la derecha y la casa del Arcediano a la izquierda. Foto: Milagros Caturla.
Colección: Tom Sponheim
  • Ya, que a tu amigo Deulovol le cortaban la cabeza después de rebanarle el cuello.
  • ¿Cómo lo sabes?
  • Dímelo tú. Me llamas a las nueve a casa, media hora después de que los curas del Palacio Arzobispal descubrieran el zancocho. O estabas allí o te lo ha contado el asesino.

César González Ruano colaboraba con  La Vanguardia de Barcelona; era de pluma fácil y mordiente. Cuando estaba por Catalunya residía en Sitges. Su lugar favorito para escribir era el chiringuito del Paseo Marítimo, con toda probabilidad el primer establecimiento playero con ese genérico, como asegura una placa en el muro trasero del local. Con bastante frecuencia, Ruano, viajaba a Barcelona y se alojaba en el Manila. Me encantaban muchos de sus artículos, hasta que le vi en persona…

Cafetería Baviera de Barcelona.

Nos dirigimos sin prisas a la cervecería Baviera en Las Ramblas, frente a la fuente de Canaletas. Anduvimos por la calle dels Àngeles y por la de d’Elisabets hasta salir a Las Ramblas. Subimos al primer piso del establecimiento para tener más intimidad, los escalones de madera todavía conservaban los ecos de las tertulias de los jugadores del Barça de los años treinta al final de sus partidos de liga, y se enorgullecían de ser el primer local de la ciudad en el que se servía caviar. Pedimos un par de jarras de cerveza. Hipathia se extrañó…

Bar del antiguo Manila Hotel. Postal publicitaria, archivo del autor.

Ripoll me estaba esperando en el bar del hotel. Su aspecto no era el de un comisario de éxito que ha capturado a su pieza más deseada.

  • ¿Qué pasa Enrique, no está bueno el whisky?
  • El J&B está genial, Jorge, pero mi situación no tanto…
  • ¿Qué ocurre?
J&B de quice años, la bebida preferida del protagonista: JB

J&B, mi marca de whisky preferida, y las siglas por las que me conocían mis compañeros, JB, Jordi Brotons. Me sirvió la bebida en vaso corto y con dos hielos. A pesar de todo lo sucedido no me lo bebí de un trago como en las películas de Hollywood, aquel whisky merecía un respeto y los disgustos también hay que saborearlos; así se aprende que, tanto en la vida como en la muerte, los acontecimientos intempestivos son lo que nos separa del cielo o del infierno.

El protagonista de la saga. Foto y archico del autor
  • ¿Y para cuándo dices que será? – dije, mirando la montaña de trabajo que yacía sobre mi mesa esperando turno.
Uno de los típicos panots de Barcelona




Las losetas de las aceras, los panots, también eran peculiares y de cuatro o cinco tipos. Las más abundantes eran las que representaban una flor de cuatro pétalos, en concreto la del almendro, aunque los barceloneses la llamaban la de la rosa; era tan habitual y familiar que acabaría siendo un símbolo de la ciudad.

Palacio de la Música. Foto Nanae

LOS INFINITOS NOMBRES DEL DIABLO.Una aventura de JB

El Hotel Manila en la actualidad. Hotel Meridien.

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